3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA

Remera Clarita

$39.990,00
$35.991,00 con Transferencia o depósito
3 cuotas sin interés de $13.330,00
10% de descuento pagando con Transferencia o depósito
Ver más detalles
1 2 3 4 5
¡No te lo pierdas, es el último!
Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.
Cambios y devoluciones
Si no te gusta, podés cambiarlo por otro o devolverlo.
Descripción

Algunas cosas necesitan tiempo para revelarse.

Hubo un tiempo en que las fotos no eran urgentes.

Se contaban. Veinticuatro, veinticinco oportunidades para

mirar mejor antes de apretar el botón.

Nadie sabía cómo iba a salir la imagen. Había que

esperar. Revelar. Volver días después. Y recién entonces

descubrir si ese instante había quedado atrapado o no. La

espera era parte del recuerdo. Como si el tiempo ayudara

a decidir qué valía la pena guardar.

Hoy todo es inmediato. Nos miramos de frente,

estiramos el brazo, repetimos la imagen hasta que nos

convence. La foto nace y muere en el mismo segundo. Se

guarda, se sube, se pierde entre cientos iguales.

Pero hay recuerdos que no funcionan así.

No aparecen cuando los llamamos. Vuelven cuando

quieren. En forma de color, de luz, de un viaje, de una

persona que fuimos alguna vez y que todavía nos habita.

Tal vez crecer sea eso: aprender que no todo tiene que

ser ahora.

Que algunas cosas necesitan tiempo para revelarse.

Porque no todo lo importante es inmediato.

Algunas cosas, como los recuerdos, necesitan tiempo

para revelarse.