3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA 3 CUOTAS SIN INTERÉS 10% DE DESCUENTO CON TRANSFERENCIA

Remera Kenti

$39.990,00
$35.991,00 con Transferencia o depósito
3 cuotas sin interés de $13.330,00
10% de descuento pagando con Transferencia o depósito
Ver más detalles
1 2 3 4 5
¡No te lo pierdas, es el último!
Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.
Cambios y devoluciones
Si no te gusta, podés cambiarlo por otro o devolverlo.
Descripción

K’enti

mensajero que vuelve sin hacer ruido

Dicen que no aparecen por casualidad.

Que cuando un colibrí se acerca,

algo del cielo decidió bajar a visitarte.

No hacen ruido.

No piden permiso.

Solo llegan a tu vida cuando más los necesitás.

Se quedan suspendidos en el aire

como si el tiempo, por un instante,

dejara de avanzar.

Hay quienes creen que es apenas un pájaro,

pero hay quienes saben que es otra cosa,

como vos y como yo.

Porque hay presencias

que ya no tienen cuerpo,

pero siguen teniendo forma.

Por eso el colibrí elige volver

una y otra vez:

para rozarte,

para pasar cerca,

para recordarte

que el amor no se va,

solo cambia de lugar.

Este es nuestro cuarto colibrí

que vuela sobre Juana.

Y como los anteriores,

no viene a decorar,

viene a acompañar.

Para cada persona que perdió a alguien

y aprendió a reconocerlo en lo invisible.

Para las que alguna vez miraron al cielo

y sintieron que las estaban mirando.

Para aquellas que cerraron los ojos

y escucharon en ese aleteo interminable

el despliegue de ese amor infinito.

Para las que saben

que hay vínculos que no se rompen

ni con la distancia más grande.

K’enti es un mensajero.

No trae palabras.

Llega para traer presencia.

Y cuando se posa,

aunque sea un segundo,

algo adentro nuestro entiende

que no estamos solas.

Porque hay amores

que no se ven,

pero siguen estando.

aunque no me veas, estoy